lunes, 6 de septiembre de 2010

Punto


El impacto fue brutal aunque Él no se enteró de nada. Esa era la ventaja de caer desde una altura considerable, llegar muerto al suelo. 

La colisión fue de tal magnitud que quedó hecho un amasijo en la superficie. Era una masa que visualizada desde la distancia aparecía redonda y negra. Un pequeño punto sobre una inmensa llanura. 

Con el paso del tiempo a ese punto fueron añadiéndose otros. Muchos más hasta formar una línea que se fue alargando hasta que ya no se pudo saber hacia dónde iba.

La llanura se había quedado pequeña para la extensión de la línea.

Alguien decidió averiguar de dónde venía y dónde terminaba aquella línea que parecía infinita. Y se puso a caminar por ella. Aún no lo sabía pero caminaba en círculo, como muchos otros antes que Él lo habían hecho. Como muchos otros lo harían cuando Él formase parte de otra interminable línea.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Línea recta



Caminaba por aquella línea recta sin salirse un ápice de los límites. Su paso era firme, convencido de que –siguiendo la senda tal y como estaba marcada- muy pronto llegaría a su destino.



Anduvo y anduvo por aquél trazo -plano y salvo de obstáculos- que siempre acababa en el horizonte.

Ni siquiera cuando le empezó a vencer el desánimo después de muchos días de cruzar la lejanía,  se salió de la ruta marcada. 

Un día en que se encontraba al límite del desfallecimiento observó un pequeño promontorio en medio del paso. Tras él la línea recta parecía desaparecer. Preso de una mezcla de ansiedad y alegría se puso a correr por llegar hasta allí cuanto antes creyendo que había llegado al final de su largo viaje.

Traspasó la pequeña colina tan deprisa como pudo. Tras de ella un abismo que no pudo evitar. Se hundió en él.

Mientras caía, lejos de abatirse por el inminente final, sonreía sabiendo que había alcanzado su meta. Romper unas líneas que Él no había trazado.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Nudo



Se había hecho un auténtico nudo. Cuanto más caminaba por aquellas líneas sinuosas enlazadas más se ligaba. El tupido entresijo que formaban aquellos surcos amenazaba con ahogarle y lo peor, no recordaba como había llegado a esa situación.

Decidió pedir ayuda antes de que fuese demasiado tarde.

Alguien dio con un extremo de la línea principal y empezó a estirar de ella. Con mucho cuidado por si provocaba el efecto contrario al deseado. Poco a poco la línea fue cediendo hasta llegar a un punto en que Él pudo estirar del otro extremo de la línea principal. Entonces la operación fue mucho más rápìda y sencilla.

Entre los dos estiraron con fuerza de las puntas hasta dejar una línea recta de tal longitud que no se podía ver el final por ninguno de los dos lados. Ni tan siquiera era posible divisar a quién le había ayudado. Se puso a caminar por aquella línea recta en su búsqueda convencido de lograr su propósito.

martes, 31 de agosto de 2010

Círculo



Hacía mucho tiempo que caminaba en círculo. Tanto tiempo llevaba haciéndolo que siempre dibujaba una circunferencia perfecta e igual a la anterior.

Siempre el mismo radio.

Siempre el mismo diámetro.

Siempre el mismo círculo.

Casi sin darse cuenta imprimió mayor velocidad a su carrera hasta que llegó un momento en que su anverso tocó a su reverso y éste a aquél.

Llegaron a confundirse de tal manera que tropezaron y cayeron formando un nudo del que tampoco estaba muy seguro de poder salir.





viernes, 27 de agosto de 2010

¿ Distancias ?

                 


                - Lo hacemos bien porque no nos vemos casi nunca -decía Ella-. Si nos viéramos a  todas horas,    esa intensidad no sería posible.

Él tuvo la oportunidad de trasladarse a la ciudad donde vivía Ella y repitió convencida:

                 - No lo hagas. Para empezar, nuestra relación se vería afectada. Tú querrías verme cada vez más a menudo y se rompería este equilibrio que nos impulsa a vernos en cuanto nos es posible. Sería romper un maravilloso hechizo.

Era cierto, esa separación significaba que Él le podía contar todo a Ella y se correspondían cuando se necesitaban a pesar de la distancia. En una ocasión, Él la llamó para contarle, con una voz desgarrada y doliente, que la que había sido su compañera de cama durante años, le había abandonado. Ella le contestó de un modo dulce y decidido:

                - Entiendo que te sientas solo... que estés triste. Mira lo que voy a hacer: mañana cojo el avión y voy a verte. Nos pasaremos todo el día en la cama. Y cuando me vaya dejaré mi sudor en tu piel:

Separados y, sin embargo, cercanos, cercanos como Ella decía. La pasión perduró años, unida a un cariño y a una entrega que había crecido y reforzado, lenta pero inexorablemente, hasta resultar de una solidez ejemplar. Ella cayó enferma y ya no quiso verlo. Aquella desgarradora separación había durado un año, en el que sólo hablaron por teléfono:

               - Quiero que me recuerde bella como cuando estaba bien... Tu has sido alguien especial, recuérdame carnal y feliz.

¿Qué es la muerte? Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿ cómo puede inquietarnos el conocer la esencia de la muerte? (Confucio)